Alejandro Moreno señaló que la salida de Rubén Rocha Moya responde al hartazgo social en Sinaloa. El presidente del PRI advierte que la ciudadanía fue clave ante la crisis.

No fue una decisión espontánea ni un ajuste interno del poder. Para Alejandro Moreno, la salida de Rubén Rocha Moya gobernador morenista tiene un origen mucho más claro: la presión constante de una sociedad que durante años vivió en condiciones de incertidumbre y violencia. El presidente nacional del PRI sostuvo que lo ocurrido en Sinaloa es resultado de un proceso acumulado, donde miles de familias dejaron de guardar silencio y comenzaron a exigir públicamente un cambio ante una situación que consideraban insostenible.

A lo largo de ese periodo, explicó Alejandro Moreno, la inconformidad no se expresó únicamente en el ámbito político, sino en las calles, en las comunidades y en la vida cotidiana de quienes enfrentaban una realidad marcada por el miedo. Las consignas que exigían la salida del gobernador no surgieron de una estrategia partidista, sino de un sentimiento social extendido que reflejaba el desgaste de una administración incapaz de responder a las condiciones de seguridad que demandaba la población.

En este contexto, el presidente del PRI subrayó que el señalamiento de narcopolíticos no puede desvincularse de la percepción ciudadana. Cuando la población asocia a sus autoridades con dinámicas de violencia o con la incapacidad de contenerlas, se rompe uno de los vínculos más importantes en cualquier sistema democrático: la confianza. Alejandro Moreno advirtió que esa ruptura no ocurre de un día para otro, sino que se construye a partir de experiencias repetidas que terminan por generar un rechazo abierto.

Alejandro Moreno también señaló que, mientras esta presión social crecía, la respuesta institucional de Morena fue insuficiente. En lugar de atender el fondo del problema, sostuvo, se optó por minimizar las señales de inconformidad, lo que profundizó la distancia entre gobierno y ciudadanía. Para el priista, este tipo de decisiones agravan la crisis, ya que envían el mensaje de que las demandas sociales pueden ignorarse hasta que alcanzan un punto crítico.

La dimensión internacional de las acusaciones terminó por acelerar un proceso que ya estaba en marcha. Sin embargo, Alejandro Moreno insistió en que el factor determinante fue la resistencia de la ciudadanía de Sinaloa, que durante años enfrentó condiciones adversas sin encontrar respuestas efectivas. En ese sentido, planteó que la salida de Rocha Moya es también una expresión de los límites que tiene cualquier gobierno cuando pierde el respaldo social.

Finalmente, Alejandro Moreno afirmó que este episodio deja una lección clara: la presión ciudadana puede modificar el curso de decisiones políticas incluso en contextos adversos. No obstante, advirtió que la salida del gobernador de Morena no resuelve de fondo los problemas que enfrenta Sinaloa, por lo que es indispensable avanzar hacia un escenario donde se investiguen los señalamientos y se evite la presencia de narcopolíticos en el ejercicio del poder. Solo así, concluyó, se podrá comenzar a reconstruir la confianza entre sociedad e instituciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *